La moda camina hacia lo slow


Articulo by Benita Amel de Branlov




"Hermanas", Isabella ConnelleyFotografía Prue Stent



Algunos hechos sobre el coste de la moda:


  • Cada año, la industria de la moda gasta 93 billones de metros cúbicos de agua, suficiente para satisfacer las necesidades de consumo de 5 millones de personas.

  • Se producen cada año 114 billones de prendas de vestir.

  • La producción de moda representa el 10% de las emisiones de carbono de toda la humanidad, agota los recursos hídricos y contamina ríos y arroyos.





La rueda de la moda cada vez gira más y más rápido. Parece que no hay fin, los diseñadores tienen que crear nuevas colecciones cada dos meses, la cantidad antes que la calidad ha sido la norma hasta la llegada del Corona virus.

Entonces, ¿qué hemos estado haciendo desde que salimos fuera de la rueda del consumo obligados por el confinamiento?


Por primera vez en la sociedad moderna, se nos ha dado la oportunidad de reducir la velocidad, de disponer de más tiempo, de cuidar de nosotros mismos, de las familias, de los seres queridos y de las cosas que ya tenemos.

La tragedia humana y económica nos ha abierto a cambios revolucionarios de comportamiento. Con menos materia prima producida en la industria de la moda, veo un futuro en el que nos alejamos de lo “fast” hacia lo “slow”. Donde los diseñadores tendrán más tiempo para inspirarse, soñar y evocar a su pasión. Menos colecciones, colecciones atemporales, producción local y prendas que vuelven a tener valor con una vida útil mas extensa. No vamos a manejar la insensatez de la “fast fashion”. Queremos ver marcas auténticas y amor sincero por la creación.


El movimiento «slow» y sostenible ya es accesible para un mercado más amplio, como la inspiradora marca de moda con sede en Barcelona Iaos, que utiliza hilo 100% reciclado para crear suéteres hechos para durar en las fábricas locales de propiedad familiar.




El panorama “retail” va a cambiar. La evolución nos llevará hacia tiendas más intimas, cuidadosamente pensadas para ofrecer una experiencia de marca más personal. Espacios donde se invitará al consumidor a formar parte de una comunidad, y no solo al simple acto de consumo. Habrá menos artículos pero cuidadosamente seleccionados en espacios más armoniosos. Ateliers, talleres y un enfoque hacia lo hecho a mano, lo orgánico, lo imperfecto. La marca y el proyecto IOU de la activista y diseñadora Kavita Parmar nació de la necesidad de empoderar tanto al artesano como al consumidor. Crear un vínculo emocional desde la prenda hasta el consumidor final. Toda la cadena de suministro es transparente y trae más dinero directamente a las manos de los artesanos. Ofrecen piezas únicas y bellamente diseñadas al mismo rango de precios que la moda popular de baja calidad producida en masa.


Sostenibilidad, circular, local, íntima, emocional, humana, comunitaria … estos son algunos conceptos importantes para el futuro. Tras los últimos meses de incertidumbre, distanciamiento social y confinamiento, hemos realizado un viaje interior, hemos vivido los beneficios de tomarnos nuestro tiempo, nos hemos enfrentado a nuestra vulnerabilidad y anhelamos un restablecimiento de la sociedad. Debemos cambiar la forma de relacionarnos con el planeta, tener una mentalidad de tomar prestado en lugar de coger por derecho y sin responsabilidad. Repensar cómo consumimos, vestimos, producimos y valoramos nuestros recursos naturales limitados.






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© Molo Estudio

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